Los Buendiente tenemos la gran fortuna de pertencer a una familia en la cual cada miembro que practica la cocina regularmente lo hace de modo agraciado y natural. Tanto por el lado materno como el paterno, hay cierto talento para la cocina, del cual amigos y parientes han sido testigos a lo largo de los años.
Desde que tengo memoria nuestra madre colecciona recetas y su versatilidad al cocinar es algo que ni ella misma deja de enfatizar. Recuerdo también de niña a nuestras tias y primas mayores, juntarse en casa de nuestra abuela materna para cocinar todas juntas. No solamente era delicioso el resultado final, sino que de este hábito del cual ahora tengo memorias tan bellas como lo es la niñéz, además ha quedado una semilla en la que crece el amor por la cocina.
También nuestra abuela por parte de nuestro padre, es una excelente cocinera. Y aunque ella lo hacia todo sola y le gustaba hacer de su cocina un pequeño imperio; la forma en que utilizaba especies, fruta seca, semillas y aderezos, en platillos y postres poco menos comunes para el lugar en el que vivimos, nos ha regalado con sus amorosas comidas un panorama distinto.
Aparte de todos esos antecednetes, la naturaleza nos ha dotado de enormes dientes, por lo tanto, sugiero que ¡hagamos buen uso de ellos!




1 respuesta hasta el momento ↓
tania // Octubre 9, 2008 a 6:01 am |
que riquisimisimo mmmm. me encantaron las fotos ademas.